| EXC. PUERTO AYSÉN/CHACABUCO | |
Puerto Aysén y el cañadón del Simpson fueron y son aún un eje importante en el desarrollo de la región. En los inicios de la colonización aún sin caminos (1905 en adelante), las chatas (grandes carretas de la Estancia) acarreaban “los vicios” hasta Pampa Baquedano siguiendo una senda por la cuenca del Río. La Compañía los Colonos y sus autoridades, se enfrentan a la selva, a la lluvia y los pantanos y en una gesta admirable construyen camino, fundan granjas, crían ganado y fundan poblados, hasta que en los 40 ya era este un camino al decir de un poeta “sin historias ni leyendas que dieran nombre a lugares”. Hoy y pese a los incendios, desde Coyhaique, el camino discurre en medio de un lujurioso verde hendido de arroyos cascadas y el tintinear de espuelas del río que serpentea entre rocas, quebraderos y meandros. Pasamos por Los Torreones, El balseo y Puerto Aysén para llegar a Chacabuco, donde los Andes caen fragmentados al mar en un laberinto de fiordos, islas y canales. Visitaremos además el Parque Aiken del Sur caminando entre especies perennes, caducifolias y húmedas como helechos, musgos y líquenes. Volvemos al lodge para el aperitivo, para comentar el día y descansar en la quietud patagona. |
| COYHAIQUE, SEIS LAGUNAS, LAGO ELIZALDE | |
Salimos desde El Lodge para dirigirnos a la plaza de armas. Visitaremos el centro artesanal, el museo regional y posteriormente el monumento al ovejero donde veremos las chatas (carretas para tres yuntas de bueyes usadas por los colonos) para irnos después a la vieja pasarela sobre el Simpson y asombrarnos con la Piedra del Indio, monumento natural esculpido en la roca por la ventisca, la arena y el paso de un ventisquero durante la glaciación. |
| PUERTO TRANQUILO Y LA CATEDRAL DE MÁRMOL | |
Salimos hacia el sur por un camino que cruza estancias granjas y villas internándose por cañadones labrados en las montañas por antiguos glaciares. Desde la Cuesta del Diablo un paisaje increíble muestra el Cerro Castillo, el valle y el río Ibañez y en la lejanía las Montañas del Cofré, del Balboa y del Murta se acercan en un camino aún difuso. Ya en medio de las montañas, el paisaje recuerda a ratos a los Montes Cárpatos, Las Rocallosas o simplemente a la Patagonia mientras los Andes se quiebran para encajar Ríos, Lagos y Valles. Llegamos a Tranquilo en cuatro horas y nos dirigimos hasta el embarcadero después de enfrentar una empinada bajada. Después de solo diez minutos navegando enfrentaremos increíbles formaciones calizas en las que la incesante embestida de las olas ha horadado profundas cavernas de mármol, que sirven de refugio y de escondrijo para los nidos de gaviotas y bandurrias. Con aguas bajas, en el verano es posible ingresar y recorrer las cavernas con el bote. Por su belleza, su fragilidad y la presencia de aves adultas y polluelos, el lugar ha sido declarado Santuario Natural. Retorno a la costa y a la villa de Puerto Tranquilo para almorzar y volver a Coyhaique. |
| PUERTO CISNES Y PUYUHUAPI | |
En 1935 cuatro jóvenes Alemanes del Sudeste contactaron a Augusto Grosse buscando territorios para colonizar. Con ayuda de hacheros chilotes abrieron ruta a otros y juntos construyeron el pueblo y las fábricas de alfombras que hasta hoy dan fama a Puyuhuapi. Por años solo la vía marítima conectaba al Poblado con el resto de Chile En 1975, el gobierno militar inició la construcción de una senda de penetración que se dio en llamar la “Carretera Austral Norte” y que hoy es uno de los grandes caminos escénicos del Orbe. Tiene Ud. que ver esto. El gran incendio del 48 no llegó hasta allí, pero el acero, la dinamita y el valor del chileno le ganaron a la roca y a las grandes montañas, respetando eso sí, el sotobosque y el bosque. Como gigantescas hojas de parra, el pangue junto a las cañas y otros arbustos, orilla el camino y da albergue a pequeñas aves e insectos. Los gigantescos coigües, las lengas y las tepas están hasta hoy allí y se engalanan con collares de nieve y hielo en el invierno y con bufandas de enredaderas en el verano. A lo lejos un ventisquero se descuelga del cerro porfiando por volver en un ciclo eterno de hielo, sol y lluvia. En ese escenario trabajaron y murieron soldados de la paz con o sin uniforme pero con casco, pala y picota. Allí lo llevaremos saliendo desde Coyhaique muy temprano hacia el norte, pasando por la Reserva Río Simpson y el pueblito de Mañihuales. Veremos arroyos y Lagunas, ríos, viejos puentes y senderos y muchos, muchos árboles. Frente a los rápidos del Cisnes - donde suben inmensos salmones - verán la piedra del gato, cincelada a picota y dinamita, y encaramados al Queulat, visitaremos el salto del Padre García, bajaremos a recorrer el parque sus senderos y admirar de cerca el ventisquero colgante. Almuerzo picnic. Finalizando el día regresamos a Coyhaique El Parque Nacional Queulat tiene una superficie de 154.093 hectáreas y dista 220 kilómetros desde Coyhaique |
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