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En los años posteriores a 1930 y hasta el 48 cuando el camino actual era solo una senda, este lugar era un descanso para los inmensos “arreos” de lanares, vacunos y caballares que salían desde Coyhaique camino al puerto de embarque en Aysén.
La belleza del lugar, su historia y el significado de sus recursos, generó la idea de convertirlo en parque. La llovizna que cae aquí con mayor frecuencia que en Coyhaique, pero menor a las lluvias de Aysén dio origen al nombre que luce hoy el lodge. Canto de Lluvia es también el trino de las aves y las carcajadas interminables de cascadas y torrentes.
Accedemos al parque por un sendero paralelo al Arroyo Largo, que guarda aún en su curso restos de “rodados” o avalanchas de tierra, piedras y troncos. En el sustrato así formado, renovales de Coigües ayudados por Tepas, Mañios y plantas herbáceas, repueblan los suelos arrasados por el Gran Incendio y la erosión.
En una apretada secuencia, observamos la competencia por la luz y la vida entre ejemplares más débiles derrotados por la mayor fortaleza y el rápido crecimiento de los Coigües. Tepas y Fuinques comparten el espacio con arbustos como chilcos, aromos(o Pédhues) coligues y Sauco del Diablo o Traumen.
Hacia arriba, el proceso continúa. Las condiciones de suelo, humedad, luz y temperatura permiten la convivencia del musgo con herbáceas y arbóreas. Encontraremos Miñe-miñe, Cadillo, Adenocaulon, Helecho Pinque y parrilla, y pequeñas plantas de Coigüe, Fuinque y Ciruelillo.
La roca por su parte, muestra la acción combinada del sol, el agua y el viento, que en siglos la agrietaron depositando sedimentos hasta formar un sustrato apropiado para el inicio de la sucesión vegetal. El proceso está a la vista, podemos ver el musgo, algunas herbáceas, unos arbustos y hasta retoños de Coigüe, aferrándose al escaso suelo.
Como reina del parque y dominando la escena, La Cascada se destaca al fondo. La llamamos “El Espíritu de Aysén” y en cientos de años ha labrado en la roca una pared de veinte pisos. Alimenta un arroyo sobre el cual hay un puente y un chiringuito. Un buen punto de observación, de descanso o para degustar el trago de bienvenida. Más abajo, frente al lodge en algunos veranos, el arroyo desaparece entre peñascos para llevar bajo tierra los nutrientes con que el río construye la pirámide de la vida. Orgullosos, queremos ver aquí el mismo crisol en que –no hace mucho - “los que llegaron primero” fundieron los valores y principios que hoy distinguen al Hombre y a la mujer de Aysén.
CAMINATAS EN LA SELVA FRIA Hiking
Aparte del parque y la cascada, desde el lodge se accede fácil a la “selva fría”. La montaña está ahí, y en cuatro horas usted puede trepar hasta la cascada chica y recorrer el bosque por senderos bien señalizados que recorren pequeños valles, balcones y acantilados cincelados por las glaciaciones, por derrumbes y catástrofes.
Cada ciertos trechos y en los lugares con mejor vista, existen miradores desde los cuales el valle del Simpson se ve con detalles imposibles de visualizar desde los niveles más bajos. Cada “break” permite al guía explicar particularidades de la biodiversidad y la relación del lugar con la historia mientras observamos como el musgo, da paso al arbusto y a la selva que se regenera después del gran incendio.
A medio camino, un sendero estrecho y empinado desafía a los más osados a continuar trepando hasta llegar en ocho horas a los balcones superiores de la montaña. La visión es más amplia y permite ver en la lejanía el Valle Simpson, los Lagos hacia el sur y la estepa hacia el oriente, visión que motivó a Simpson para recomendar el poblamiento y a la Sociedad Industrial del Aysén para iniciar su explotación.
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